jueves, 8 de mayo de 2014
Los Buenos Hábitos de la Mañana
Aquí os dejo un vídeo de consejos saludables para hacerlo por las mañanas cuando nos levantamos. Nos servirá para sentirnos mejor todo el día y cuidarnos desde primera hora de la mañana.
Productos recomendados para el cuidado personal
Aquí os dejo un vídeo donde nos enseñan a cuidarnos con productos de higiene personal y de belleza, donde nos explican los productos que son y como se deben emplear en nuestro cuerpo.
miércoles, 7 de mayo de 2014
Lo que tu debes saber sobre el sueño saludable
Aquí os dejo un interesante pdf sobre la importancia del sueño saludable en relación de las entradas anteriores de este tema.
Nos aconsejan de las ventajas que tiene dormir saludable y como hay que hacerlo. Y también de las cosas que no debemos hacer para tener un sueño saludable en nuestras vidas.
martes, 6 de mayo de 2014
Dormir mucho perjudica nuestra salud
En otras entradas hemos hablado de la forma de dormir, las
posiciones correctas, los beneficios de dormir y el sueño de calidad. A todo
esto debemos de añadir las horas correctas que se necesita para dormir.
En un estudio de Salud de Enfermeras de la Universidad de Harvard con
relación a las horas de dormir se obtuvo una conclusión de que ni tan bueno es dormir tanto ni tan poco.
Entre otras conclusiones el estudio concluye que es un mito que haya que dormir 8 horas, tal y como muchos investigadores y doctores han dicho durante años es la media ideal.
Los resultados de este estudio dicen que el promedio de horas
para las personas adultas es unas siete horas al día para ayudar a mantener
la memoria.
En este estudio participaron un grupo de mujeres que a las que se
les preguntó sus hábitos de sueño en 1986 y 2000, y también fueron preguntadas
por sus habilidades memorísticas y del pensamiento en tres ocasiones, seis años
más tarde. Se observó que tanto las mujeres que dormían poco (cinco horas o
menos) como las que dormían mucho (nueve horas o más) tenían un peor
rendimiento en las pruebas de pensamiento.
También pudiendo provocar otras enfermedades cardiovasculares, la diabetes
tipo 2 o la depresión.
Por otra parte, también se ha demostrado que afecta al cerebro de otras formas, por ejemplo los
depósitos de proteína como la beta-amiliode, siendo muy conocida como la
causante de enfermedades como el Alzheimer y la demencia.
Por último, decir que el exceso de sueño, dormir más de nueve o
diez horas al día, provoca una menor calidad del descanso. Debemos de controlar
nuestro sueño por el bien de nuestra salud.
HC, la molécula de la energía
Hablar de los hidratos de carbono (HC), es hablar del que debe ser principal nutriente de nuestra dieta, más si eres deportista. De los tres macronutrientes (HC, grasas y proteínas), los hidratos o también llamado glúcidos deben constituir al menos el 50% de las ingestas, e incluso este porcentaje puede llegar hasta el 75% para deportistas. En muchas ocasiones existe un déficit de consumo en las personas aficionadas al deporte, y no sólo en aquellos seres musculados aficionados al gimnasio que hacen de la proteína su particular pócima mágica, con los riesgos que ello acarrea, sino en la población en general.
Sin ponernos muy científicos tampoco, debemos distinguir dos tipos de HC. De un lado, los HC glucémicos, que se digieren por enzimas en el intestino delgado y rinden finalmente glucosa, la fuente básica de energía de nuestras células. De otro, los HC no glucémicos, que son digeridos en el intestino grueso gracias a la flora bacteriana. Estos últimos constituyen la llamada fibra alimentaria, con una función diferente a la energética de los HC glucémicos, entre ellas ir regularmente al wc.
Como buenos deportistas, nos centraremos en los primeros. Sin embargo, clasificar los HC glucémicos no es tarea sencilla. Hemos oído mil veces hablar de glucosa, fructosa, galactosa, lactosa, maltosa, sacarosa… pero, ¿es lo mismo? Sí y no. Me explico: todos son HC simples (de ahí lo de -osa) pero la glucosa, fructosa y galactosa tienen vida por sí mismas (por eso se llaman monosacáridos), mientras la lactosa, maltosa y sacarosa no. Son disacáridos (dos moléculas) y necesitan tener al menos una glucosa. Así pues:
- Glucosa: 1 glucosa (monosacárido) - Lactosa: 1 glucosa + 1 galactosa
- Fructosa: 1 fructosa (monosacárido) - Maltosa: 1 glucosa + 1 glucosa
- Galactosa: 1 galactosa (monosacárido) - Sacarosa: 1 glucosa + 1 fructosa
Como veis, la glucosa es la molécula más presente. Por algo es la fuente de nuestra energía. Fijaos en la imagen, una molécula de lactosa, formada por una de galactosa (1) y glucosa (2).
Pero, oh my God! Los HC glucémicos (recordar, que se digieren en el intestino delgado), no acaban aquí. Estos eran los simples. Los complejos se denominan oligosacáridos (unas pocas moléculas, de 3 a 9) y polisacáridos (de 10 hasta…uf, muchas). Y entre ellos destaca el almidón, el HC más abundante en la alimentación pues se encuentra en los cereales, semillas, tubérculos…vamos, la base de nuestra pirámide alimenticia. Pero de dónde encontrar los HC en los alimentos hablaremos otro día.
Sin ponernos muy científicos tampoco, debemos distinguir dos tipos de HC. De un lado, los HC glucémicos, que se digieren por enzimas en el intestino delgado y rinden finalmente glucosa, la fuente básica de energía de nuestras células. De otro, los HC no glucémicos, que son digeridos en el intestino grueso gracias a la flora bacteriana. Estos últimos constituyen la llamada fibra alimentaria, con una función diferente a la energética de los HC glucémicos, entre ellas ir regularmente al wc.
Como buenos deportistas, nos centraremos en los primeros. Sin embargo, clasificar los HC glucémicos no es tarea sencilla. Hemos oído mil veces hablar de glucosa, fructosa, galactosa, lactosa, maltosa, sacarosa… pero, ¿es lo mismo? Sí y no. Me explico: todos son HC simples (de ahí lo de -osa) pero la glucosa, fructosa y galactosa tienen vida por sí mismas (por eso se llaman monosacáridos), mientras la lactosa, maltosa y sacarosa no. Son disacáridos (dos moléculas) y necesitan tener al menos una glucosa. Así pues:
- Glucosa: 1 glucosa (monosacárido) - Lactosa: 1 glucosa + 1 galactosa
- Fructosa: 1 fructosa (monosacárido) - Maltosa: 1 glucosa + 1 glucosa
- Galactosa: 1 galactosa (monosacárido) - Sacarosa: 1 glucosa + 1 fructosa
Como veis, la glucosa es la molécula más presente. Por algo es la fuente de nuestra energía. Fijaos en la imagen, una molécula de lactosa, formada por una de galactosa (1) y glucosa (2).
Pero, oh my God! Los HC glucémicos (recordar, que se digieren en el intestino delgado), no acaban aquí. Estos eran los simples. Los complejos se denominan oligosacáridos (unas pocas moléculas, de 3 a 9) y polisacáridos (de 10 hasta…uf, muchas). Y entre ellos destaca el almidón, el HC más abundante en la alimentación pues se encuentra en los cereales, semillas, tubérculos…vamos, la base de nuestra pirámide alimenticia. Pero de dónde encontrar los HC en los alimentos hablaremos otro día.
Mascarillas caseras para sentirse joven
Cada vez más
las personas tanto mujeres y hombres se cuidan más su físico y su estética.
Esto es debido porque las personas quieren encontrase bien y guapa lo más tiempo posible de su vida.
Hay
tratamientos caseros para envejecer más lento y verse más joven cada día, en el
caso de la cara hay unas mascarillas caseras que te ayudan a estar mejor y más
joven día a día. Estas mascarillas caseras te la puedes preparar en tu casa y
es muy fácil de hacer, son ingredientes que te ayudan a nutrir la piel,
suavizar y tonificar la piel cada día de la semana. Algunos ingredientes pueden
ser: avena, yogur, arcilla, limón y miel,
pepino, aguacate y lavanda.
Con estos
tratamientos podremos sentirnos bien sin sudar sin hacer ejercicio físico y a
su vez sentirnos más joven cada día de nuestra vida.
domingo, 4 de mayo de 2014
Antioxidantes: Guerra abierta al radical libre (III)
Y ya por último, debemos hablar
de otro tipo de antioxidantes, los clase E, que se utilizan como aditivos para
los alimentos y que, en algunos casos, han sido fuente de polémica por su
supuesta toxicididad para el organismo. Su fin último es evitar enranciamiento
del alimento, esto es, que adquiera olores y sabores desagradables.
¿Por qué estos aditivos comienzan
por la letra E? La razón es sencilla: su uso está aceptado por los países europeos.
Y el dígito, habitualmente de tres cifras, nos dice su funcionalidad. Aquellos
que comienzan por el número tres, como los que ahora nos ocupan, tiene
funciones antioxidantes, acidulantes y reguladores del PH, por ejemplo, el
ácido ascórbico o E-300. Los que comienzan por el número uno, como la curcumina
o E-100, sirven de colorantes y los que comiezan con el dos, como el ácido
sórbico o E-200, son conservantes.
Dentro de la familia de los 300,
como la famosa película, hay algunos de origen vegetal o animal, la mayoría de
ellos proceden de elaboración sintética. Los más polémicos, entre otros, han
sido E-311, E-320, E-321, E-380 y E-385. Y digo polémicos porque si bien en
pequeñas dosis no producen efectos adversos, en altas sí son potencialmente
peligrosos. O al menos así lo atestiguan numerosas fuentes. Porque aquí, como
todo en la vida, depende de quién financie el estudio en cuestión, la
todopoderosa industria o autores independientes, los resultados son bien
distintos.
Pero viendo el devenir de la
sociedad actual, ¿quién se fía de las intenciones de las grandes compañías,
cuyo único sentido de ser es el máximo beneficio económico? Una de las soluciones:
consumir alimentos lo más frescos y naturales posibles, alimentos ecológicos.
Enlaces de información:
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